La denostada palabra turista, ya no es lo que era. El turista ha pasado por mejores momentos, y ya nadie quiere que se le identifique como tal. Tenemos asociada la imagen del turista, como esa persona con sobrepeso, piel blanca, crema de sol por todos lados, sandalias con calcetines blancos, y una buena camisa hawaiana. Esos de los que nos reímos en la playa, porque les vemos comerse, en el peor chiringuito posible, paella con la que se podría cimentar una carretera. Los ves y sabes que han caído en una clásica “trampa de turista”. Y te dices a ti mismo, “estos guiris no tienen ni idea”. Evidentemente cuando viajamos, no queremos que nadie nos vea así, pero, sintiéndolo mucho, probablemente nos esté ocurriendo. Lamentablemente, todos somos “guiris” en cuanto ponemos un pie fuera de nuestro país.

Os dejo unas pistas para no hacer el turista:

  • Eso de hacer una visita corriendo de un lado para otro, con un programa, para hacernos el selfie en el monumento de turno, es algo así, como ir al zoo, y ver a los leones, algo que no significa que hayamos pisado la selva. Queremos absorber la cultura del lugar que visitamos, no sólo conseguir unas fotos muy caras. Internet ya está llena de ellas.
  • No hay nada peor que decir, “en España se come mejor”. Lamentablemente, lo escuchas constantemente cuando viajas con españoles. No existe país o cultura donde a sus habitantes no les guste comer bien. Si comiste mal, probablemente es que no hayas acertado con el lugar. Un caso claro, es Estados Unidos, donde supuestamente sólo hay comida rápida, y no es cierto. La variedad y calidad de los restaurantes son increíbles, lo que pasa es que se sitúan en un rango de precios superior al español.
  • Hace poco escuché… “estaba en Berlín y me pedí un maravilloso Lambrusco”. Sería algo así como decir, “me estoy comiendo una paella maravillosa en París”. La comida y la bebida son parte de la cultura local, en todos los lugares existe, no tomemos vino italiano en Alemania, cuando este país tiene alguno de los mejores viñedos del mundo. Lo mismo ocurre, con los McDonalds, Burguer King…. etc. que te pueden salvar el día en algún momento, pero hay que evitarlos a toda costa.
  • Es importante estudiar previamente todo lo que vamos a ver y a hacer. Internet está lleno de buena información, no viajemos como un libro en blanco, es bueno leer antes un poco sobre el lugar donde vamos. Algo tan sencillo como revisar los listados de restaurantes de Yelp o Tripadvisor.
  • Intenta usar Airbnb, UBER, taxis… y aprovechar siempre para interactuar con la gente local y saber qué hacen, para divertirse, para comer, con su familia y amigos. Te sorprenderá lo fácil que es que te hablen sobre sus lugares favoritos.
  • Cuando cae la noche, los lugares cambian radicalmente. Es importante, hacer un esfuerzo, por muy cansados que estemos, y salir. Buscar un lugar de música local en directo, en el que disfrutar de una bebida.
  • Evitar los lugares turísticos, todos sabemos cuáles son, es mejor no pisarlos, a ser posible. Si te rodean los turistas, es mejor ver lo imprescindible, y salir disparado.
  • Los guías están bien, pero no los viajes organizados. Estoy muy a favor de contratar un guía para ver un lugar, nos contará cosas que probablemente no encontremos escritas en ningún lugar. Otra cosa muy diferente es un viaje organizado, y subirse al autobús y bajarse del autobús como si fuéramos ovejas. Por ejemplo, visitar la ciudad de Toledo, sin un buen guía, es lo mismo que abrir un libro sin saber leer. Una ciudad donde la historia se encuentra en cada piedra, es imposible descubrir todos sus entresijos, sin un experto.